Esta experiencia muestra cómo, en un territorio seco, el agua ha sido motor de vida y organización social. La ruta recorre espacios clave —Imada, Guarimiar, Targa— donde nacieron fuentes, acequias y caminos que marcaron el ritmo agrícola del municipio. El recorrido ayuda a comprender cómo cada gota determinó asentamientos, cultivos y modos de vida.